Foto: Alicia Fonseca Sandoval

Escribe: Franco Sánchez Rodríguez

Gladys Tejeda arrasó en Lima. La atleta nacional coronó una gran actuación conquistando la medalla de oro en el maratón de los Juegos Panamericanos y batiendo el récord de los Juegos con 2h30m55s. Motivada por el aliento y las muestras de cariño de la gente, Tejeda partió desde el Parque Kennedy de Miraflores con la ilusión de un pueblo.

Publicidad

 

Fue la misma gente la que la motivó desde antes del inicio de la competencia. Cánticos, frases inspiradoras en pancartas y polos con su rostro, son algunos claros ejemplos. Este último llamó la atención del público asistente, porque fueron hechos por los propios familiares de la ahora histórica maratonista.

Concluida la jornada para ella, y muy agotada y adolorida por la carrera, Tejeda cuenta que la sorprendió ver a una gran parte del público vestidos con la mitad de su persona sobre el pecho. “Estoy muy contenta. Muchas gracias a ellos por hacer esta bonita organización y, obviamente, el polo para mí es un gran orgullo”.

Foto: Natalia Estrada

 

“Sé que mis hermanos tuvieron esa idea para que me puedan apoyar. Estuve un mes y medio en Colombia y me encontré alejada de mi familia. Después de mucho tiempo me reúno con mi mamá”. La señora Marcelina Pucuhuaranga llegó a Lima, desde Junín, para ver a su hija consagrarse en los Juegos Panamericanos. Ambas son muy cercanas, y desde luego, pase lo pase la Sra. Marcelina tenía que verla competir.

Gladys Tejeda superó el récord de 2h35m40s que ostentaba la brasileña Adriana Aparecida, quien finalizó segunda, por detrás de Tejeda, en la edición de Toronto 2015. El tiempo de la representante peruana había sido menor que el de la atleta de Brasil; sin embargo, debido a la sanción impuesta contra la competidora peruana, quedó como plusmarca el tiempo de Aparecida.

Gestos como los de sus parientes, quienes pusieron a la venta esos polos para costearse diversos gastos, son las que impulsaron a Tejeda Pucuhuaranga a correr por todos en el maratón de Lima 2019. El empuje que tuvo le permitió cobrarse una revancha de lo que significó los Juegos Panamericanos Toronto 2015. “Es una emoción muy grande, la verdad es un valor más que me dan a mí. ¡Gracias!”.