Redacción ELPOLI.pe

Faltan menos de 15 días para que el judo reinicie la clasificación a los Juegos Olímpicos Tokio 2020. Será el Grand Slam de Budapest, del 23 al 25 de octubre, el evento que devolverá la adrenalina de la competencia a los judocas de todo el mundo. Sin embargo, para los peruanos, la emoción previa se entremezcla con una sensación de preocupación.

Brillith Gamarra, Yuliana Bolívar y Dilmer Calle son, específicamente, los que atraviesan esta situación. A la fecha solo han podido realizar trabajos físicos individuales y no sesiones de randori (combate) debido a las restricciones para evitar contagios del nuevo coronavirus. Su entrenamiento, en consecuencia, es incompleto; como si un tirador no pudiera entrenar con escopeta, o como si un futbolista no pudiera hacer trabajos con pelota.

Ellos tres se unirán a Juan Postigos (en Francia), Alonso Wong (en Estados Unidos) y Yuta Galarreta (en Japón) para el torneo en Hungría y el Panamericano Senior en Guadalajara (noviembre).

Previendo esto, la Federación Peruana de Judo planificó una “mini burbuja” en la que la mayoría de sus deportistas vive en el albergue de la Videna y los que llegan de afuera lo hacen cumpliendo protocolos de seguridad. Con esas medidas adoptadas solicitó al Instituto Peruano del Deporte (IPD) pasar a la fase 3 de entrenamiento, pero hasta hoy no ha recibido respuesta.

¿La situación pone en desventaja a nuestros judocas? Sí. Carlos Zegarra, judoca olímpico en Beijing 2008 y actual presidente de la federación, así lo comentó durante nuestro programa en vivo.

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