Foto: Alicia Fonseca Sandoval

Escribe: Franco Sánchez Rodríguez

Paola Gil llegó al Perú por motivos ajenos al deporte. Un país políticamente en problemas como Venezuela, y una pequeña persona en camino, fueron razones más que suficientes para alejarse del lugar que la vio nacer. Antes de arribar a tierras peruanas, de donde es su padre, pasó por muchos obstáculos; sin embargo, la esgrima y su familia fueron las mejores armas para hacerles frente.

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“Por mi embarazo y la situación del país, que ya no era la misma, tomé la decisión de irme. Estuve un año en Ecuador e intenté con la esgrima, pero no se dio. Participé en un campeonato allá, lo gané, pero igual no es tan difundido. Después, hablé con un club de acá y me dijeron que venga, que me iban a apoyar. Así que llegué en febrero del 2018. Tiré mi primera competencia en abril y salí campeona, entonces enseguida empecé a hacer mis trámites. Fui al siguiente torneo y también conseguí el título. Al ser peruana opté por entrar a la selección”, le contó a ELPOLI.pe.

Porta el traje de nuestro país con orgullo y es campeona nacional en la modalidad de florete. Criada con la escuela venezolana, que posee medallistas olímpicos y panamericanos en este deporte, decidió emprender el gran desafío de los Juegos Panamericanos Lima 2019 dispuesta a darle una alegría a su nuevo hogar. “Al principio como que me chocó. Venir de representar a otro país sí me afectó, pero dije que para los Juegos iba a dejar eso de lado. ‘Este país, Perú, me está apoyando, me está dando todo para que pueda continuar, así que voy a dejar el alma’”, añadió emocionada.

Nada de lo que ha logrado hasta el momento hubiera sido posible si no fuera por su madre, la misma que no dudó ni un segundo en ayudarla y alentarla cuando estaba por desistir. Cada golpe con el arma, cada acción de ir hacia adelante, también es por su niña. “Es para mi hija, para mi familia, para mi mamá, que gracias a ella hago este deporte, el que siempre quiso practicar y no pudo, pero me dio todo su apoyo. En el momento que ya no podía seguir, que iba a tirar la toalla, me dijo: ‘usted continúe que lo va a lograr’. Y bueno, aquí estoy”, exclamó casi entre lágrimas.

Integrante del Club Terrazas, trabaja en un nido enseñando y fomentando su gran pasión. A veces, como es inevitable, extraña el sitio donde creció; no obstante, eso pasa a un segundo plano cuando siente el cariño de su entorno. “Todas las personas me han hecho sentir que no soy una extranjera, que no vengo a quitarles nada, sino que también soy parte de ellos. Me he compenetrado mucho con el equipo, algo que a veces no es fácil. Me llevo muy bien con todos y también me siento una peruana”, finalizó.

Especialista en la modalidad de florete, Paola Gil compitió en Lima 2019 este 5 de agosto y llegó hasta los octavos de final. El próximo jueves 8 tiene la posibilidad de una revancha al afrontar la prueba por equipos.