Foto: Erick Garay Alberto

Mauricio Fiol seguirá nadando. Como dijo antes, no va a aceptar el dopaje del que lo acusan y no parará hasta limpiar su nombre. Incluso ha confesado que rechazó la opción decir que había consumido intencionalmente una sustancia prohibida en el Código Mundial Antidopaje bajo la estrategia de recibir un castigo menor.

“Pude recibir una suspensión de dos años si admitía que consumí intencionalmente la sustancia (Stanozolol), pero no lo hice. Nunca me he dopado y voy a seguir peleando para defender mi verdad”, comentó durante la reunión que sostuvo con los medios de comunicación.

Su siguiente acción será apelar la sanción de cuatro años impuesta por la Federación Internacional de Natación (FINA). Para eso el nadador peruano acudirá al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS, por sus siglas en francés), pero aquí aparece un nuevo problema: el económico.

Mauricio tuvo que vender algunas cosas y contó que su madre ha hecho lo mismo para poder costear los gastos de la primera defensa. Ahora, para la apelación ante el TAS, el costo aumentará considerablemente.

Sobre este punto el nadador lamentó no haber recibido el apoyo prometido por su federación: “Me dijeron hasta en dos oportunidades que me iban a pagar el abogado, que ya tenían el presupuesto para hacerlo, pero nunca lo hicieron. Hasta ahora nadie se ha comunicado conmigo. Solo mi familia, mis amigos y mis auspiciadores no me han abandonado”.

En su primera defensa, Mauricio no pudo demostrar que los suplementos que consumió hayan estado contaminados por esta sustancia prohibida. “Saber de dónde vino y cómo entró en mi organismo me está volviendo loco”, comenta.

El camino será largo, pero Mauricio está dispuesto a andarlo. Se ha trazado como meta no solo estar en los Juegos Panamericanos Lima 2019: “Clasificaré y volveré a ganar una medalla para mi país”.