Foto: Joao Figueroa

Escribe: Franco Sánchez Rodríguez

Una lesión lo llevó por el camino del paratletismo. Desde inicios de este año decidió arriesgar todo, como casi siempre lo ha hecho, y su vida tomó un nuevo rumbo, dejó la abrumadora Lima para ir a la lejana Huancayo a cumplir su sueño. Rosbil Guillen llegó a la ‘Ciudad Incontrastable’ sin saber lo que le esperaba, pero confiando en el trabajo que junto Sunil Serna, entrenador del paralímpico Efraín Sotacuro, podían hacer.

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“He ido a sobrevivir a Huancayo”, comenta entre risas. Nació en la provincia de Huaytará, pero por estar cerca a sus hermanos se mudó a Ica cuando todavía era un niño. Años más tarde, y con la consigna de trabajar por un mejor futuro, llegó a Ayacucho. Esta ciudad lo dejó marcado, literalmente. Fue allí donde trabajando en una minería informal una explosión le causó la pérdida total de la visión. Su retorno fue inminente.

Regresó a tierras iqueñas para tratar de asimilar lo que le había ocurrido. El tiempo pasaba y se dio cuenta de que no podía seguir así, de que tenía que empezar a aceptar su discapacidad visual. Fue entonces que decidió partir a Lima para continuar con su rehabilitación y aprender el braille, sistema de lectura y escritura táctil.

‘LA MARAVILLA’

Cuando arribó a la capital se mudó junto a su hermano Helber Guillen, quien vive en el Cercado de Lima. Ya establecido, Rosbil llevó a cabo su terapia como lo tenía pensado; no obstante, se sentía en la necesidad de practicar algún deporte. Es así como decide formar parte de un equipo de fútbol 5. “Siempre me ha gustado correr y jugar fútbol”, nos cuenta.

Los tiempos jugando fútbol 5 fueron buenos, porque tuvo la oportunidad de ser campeón de la X Copa Primavera Trujillo que se celebró en Ica. Lastimosamente, una lesión lo llevó a alejarse de las canchas de forma indefinida. Una periostitis tibial, por un problema de sobrepeso, fue la causante de este distanciamiento.

Mientras parecía que todo iba ‘viento en popa’ con su recuperación, le llegó un ultimátum. Tenía que elegir. “Los fisioterapeutas me dieron a escoger entre correr o jugar, no podía hacer las dos cosas. Sentía que más oportunidades tenía corriendo y me incliné por esto”.

Foto: Joao Figueroa

 

Transcurría el 2016 y Rosbil empezó a entrenar con los guías voluntarios de ‘Yo soy sus ojos’, Asociación de Atletas Invidentes. En sus inicios le costó mucho acoplarse a este nuevo deporte, fue una etapa muy difícil; sin embargo, como todo luchador de la vida poco a poco se fue superando y mejorando.

Y es que el trabajo en equipo fue fundamental; sobre todo, el que hizo con su amigo Víctor Espinoza, psicólogo deportivo y quien lo acompañó en los momentos más duros de esta parte de su vida. “Él era testigo del gran esfuerzo que hacía y de cómo progresaba. Recuerdo que un día dijo: ¡Uy, qué maravilla! Desde esa fecha me conocen así”.

LIMA 2019

“No era mi objetivo Lima 2019, no estaba en mis planes”. De cara a los Juegos Parapanamericanos, Rosbil Guillen ha logrado las marcas mínimas para las pruebas de los 1,500 y 5,000 metros planos de la categoría T11/13 (personas con discapacidad visual severa). No obstante, como él mismo indica, cuando todavía entrenaba con el profesor Miguel Calmet lo hacía por un tema de salud, ni siquiera pensaba en los Juegos.

No fue hasta fines del año pasado e inicios de este 2019 que se percataron de que tenía condiciones para las pruebas de medio fondo y fondo. Sus allegados y él, apoyados por Calmet, se contactaron con el profesor Sunil Serna para que pueda ir a entrenar a Huancayo. Su destino, pese a no tener un cuarto ni dónde vivir, estaba en el centro del país. Según el propio Serna, en estos siete meses ha evolucionado y crecido mucho deportivamente.

Una de las particularidades de Rosbil, y de la cual fuimos testigos cuando se consagró ganador de los 5,000 metros planos superando al paralímpico Luis Sandoval en el Open Panamericano de Paratletismo Lima 2019, es que corre con dos guías: Carlos Guevara y Ferdinand Cereceda. Algo poco usual en el Perú.

Foto: Joao Figueroa

 

“Es importante los dos guías, porque uno solo se cansa al ir por fuera, avisarte los tiempos, entre otras cosas. Entonces, con dos se corre mejor, al momento de hacer el cambio el otro entra fresco. Ya deberían aceptarlo en todas partes”. El cambio de guía casi siempre se produce en la mitad del recorrido (2,500 metros), pero esto varia dependiendo de la estrategia del equipo y de lo que se llegue a acordar en el Congresillo previo a la competencia.

Aún con dos acompañantes, la carrera en el Open Panamericano fue muy pareja y tuvo un final de película. Rosbil (16m08s75c) se impuso a ‘Lucho’ Sandoval (16m09s78c) en las últimas vueltas. “No podía más. Era ya un tema mental, porque estaba completamente cansado; sin embargo, pude dar el remate y dejé todo en la pista. En las dos vueltas finales pensé: ‘soy una máquina, tengo que poder’. A mí me dicen ‘La Maravilla’ y eso no es por gusto”.

Rosbil Guillen ha demostrado que los momentos difíciles de la vida están para plantarles cara y superarlos. Que las adversidades nunca dejan de llegar, pero que las personas realmente fuertes las afrontan como lo que son: unos guerreros. Seguro que en Lima 2019 tendremos buenas noticias de ‘La Maravilla’, que con sus pasos se encamina hacia un mejor futuro.