Foto: IHF

Redacción ELPOLI.pe

Cerca de 15.000 espectadores presenciaron algo histórico en el Jyske Bank Boxe de Herning (Dinamarca): la consagración del equipo danés como nuevos monarcas del balonmano internacional. Los dirigidos por Nikolaj Jacobsen vencieron en la final del Campeonato Mundial Masculino a Noruega por 31-22, ganando así el único título que les faltaba.

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Tras tres intentos fallidos (Suecia 1967, Suecia 2011 y España 2013) el cuadro nórdico se cobró la revancha en casa y con su gente. Los noruegos, quienes venían de eliminar a Alemania en semifinales por 31-25, sucumbieron ante el poderío local, que estaba decidido, desde el primer minuto de juego, a hacer historia.

El camino hacia el título

En la primera ronda, Dinamarca integró el grupo C del torneo junto con Chile, Túnez, Arabia Saudita, Austria y, lo que fue el presagio del último partido, Noruega.  Todos los resultados favorecieron a los nuevos campeones del mundo.

  • Dinamarca 39-16 Chile
  • Dinamarca 36-22 Túnez 36
  • Dinamarca 34-22 Arabia Saudita
  • Dinamarca 28-17 Austria
  • Dinamarca 30-26 Noruega

Ya en la etapa decisiva, el cuadro danés no tuvo reparos en eliminar a los combinados de Hungría (25-22), Egipto (26-20) y Suecia (30-26). De esta manera accedió a las semifinales del certamen global, en donde lo esperaba un viejo conocido: Francia.

Todos los antecedentes hacían pensar que el encuentro Dinamarca-Francia sería memorable. Y vaya que lo fue. Luego de arrebatarle la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016 al país galo, el elenco nórdico salió convencido de repetir los hechos que ocurrieron en la Arena do Futuro hace poco más de dos años. Tras una hora de juego la selección local fue la vencedora con 38 goles a favor y 30 en contra, obteniendo así la posibilidad de disputar el título.

El tridente

Los jugadores daneses ganaron uno de los campeonatos, según lo mencionado por algunos países participantes, más difíciles. El certamen se llevó a cabo en las ciudades de Alemania y Dinamarca desde el 10 hasta el 27 de enero. En 18 días los equipos finalistas jugaron un total de 10 partidos.

Así culminó el torneo que le permitió al cuadro local alcanzar el tridente (campeón de Europa, campeón olímpico y campeón mundial). Dinamarca fue el rey de su continente en 2008 y 2012, llegó a la cima del podio olímpico en 2016 y se coronó como el mejor de todos en 2019.