Foto: Ángel Leiva

Redacción ELPOLI.pe

Fisicoculturismo y esteroides anabólicos, dos palabras que aparecen en una misma oración cuando se habla del deporte que premia la simetría y la definición de los músculos. Este estigma acompaña a casi la totalidad de fisicoculturistas contemporáneos, pero hay un peruano que está rompiendo el molde. Su nombre, Francisco Rodríguez Melgarejo.

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Cuando Francisco entró en el mundo de las máquinas y las pesas, nunca imaginó el cambio que daría su vida. Tenía 14 años y su cuñado lo animó a comprar un tubo de fierro para ponerlo en su casa. Ahí empezó a hacer barras, utilizando su propio peso para fortalecer sus músculos. Día a día, durante un año, repitió con disciplina esa rutina. Ya se había convertido en su pasión.

Al verlo tan disciplinado y comprometido, su madre decidió matricularlo en un gimnasio. Todo el año previo de entrenamiento en casa había servido, su cuerpo ya estaba definido y Francisco captaba con rapidez las rutinas que le indicaba el entrenador. Su habilidad destacaba sobre las demás personas.

Foto: Ángel Leiva

 

Pero fue ahí en al gimnasio, a los 15 años, donde Francisco tuvo su primer acercamiento con la cara fea del fisicoculturismo. “Estar seis meses en el gimnasio fue mucho para mí. Noté que las personas se relacionaban más conmigo, el dueño me exigía más de la cuenta y no entendía por qué. Ahí vi el lado malo de este deporte, querían que me dé cuenta de que no podía cargar más peso y que tomara algo para lograrlo. Fue entonces que decidí dejarlo”, cuenta Francisco.

Hoy ve con tristeza como el estigma del dopaje va de la mano con el fisicoculturismo. Anabolizantes, diuréticos y demás drogas son utilizados por varios fisicoculturistas de hoy en día. Ganan medallas y trofeos, pero su organismo sufre daños  irreparables.

“Es una pena que este deporte esté marcado, pero esa es la realidad. La decisión está en los jóvenes, en la nueva generación. Ellos no creen que con un trabajo a largo plazo y una adecuada alimentación se pueden obtener buenos resultados, lamentablemente no tienen amor propio”, añade.

Foto: Ángel Leiva

 

Solo el año pasado, la Comisión Nacional Antidopaje de Perú (CONAD) sancionó a 11 fisicoculturistas locales luego de realizar controles en un selectivo. La Federación Peruana de Fisicoculturismo se quedó prácticamente sin selección y empezó una ardua tarea: buscar exponentes dispuestos a pasar un control antidopaje para poder participar en los Juegos Suramericanos Cochabamba 2018. Fue así como Francisco, a sus 40 años, se convirtió en el primer fisicoculturista peruano en no dar positivo en un control antidopaje.

“La federación tenía planeado mandar cinco competidores a Cochabamba, pero solo viajé yo. El día que debíamos pasar el control al dopaje, el único que se presentó fui yo. El resto nunca apareció. Los otros seleccionados eran más jóvenes que yo, tendrían un gran futuro en este deporte, pero las malas decisiones siempre te afectan”, comenta.

Fue así como Francisco se ganó el derecho de ir a los Juegos Suramericanos. Había ganado el Mister Perú en marzo y ahora iba por otra medalla. Llegó a Cochabamba y salió de ahí con una de oro en su cuello: “Ganar en Bolivia fue muy emocionante, ese momento quedará marcado en mi vida para siempre. Subirse al podio fue asombroso, sabía lo que podía dar en ese torneo representando a mi país y lo hice”. Como un detalle no menor, luego de ser premiado en Cochabamba también pasó un control al dopaje y aquella vez su muestra tampoco tuvo sustancias prohibidas en el deporte.

Francisco inculca en la nueva generación la visión de un fisicoculturismo libre de dopaje. [Foto: Ángel Leiva]

 

Ha pasado mucho tiempo desde que Francisco dejó aquel primer gimnasio, pero su convicción sigue siendo la misma: para ganar en el deporte no es necesario usar sustancias prohibidas. Hoy guía a una nueva generación de jóvenes en el gimnasio Upa Gym, todos compartiendo su misma visión.

Francisco ha roto el molde y está dispuesto a quitarle el estigma al fisicoculturismo. Hoy es miembro indiscutido del equipo peruano que participará en los Juegos Panamericanos Lima 2019 y con él se espera que lleguen muchos más que le cambien la cara a este deporte.