Kathleen Ledecky, nadadora estadounidense campeona olímpica de 200, 400, 800 y 4×200 metros libre en Río 2016. [Foto: Rob Schumacher / USA Today]

Escribe: Diego Moreno / Karlos Tacuri

En estos días el inicio de clases de las Universidades vuelve a poner en debate el problema de la Educación Superior. Se volverá a hablar sobre el bajo nivel académico, la escasa investigación académica de calidad, incertidumbre económica, entre otros problemas. En este debate ni se menciona la realidad del deporte universitario peruano, solo queda latente la frase lapidaria que las universidades son tumbas o cementerios de los deportistas.

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No se puede negar que en los dos últimos años ha surgido un cambio positivo en el deporte universitario peruano. Uno de los factores de este cambio es la ley Nº 30476 que exige a las universidades formar programas deportivos de alta competencia en tres disciplinas. Según la norma estos programas deben ser apoyados por un sistema de becas y beneficios, que incluyan entrenadores competentes, infraestructura suficiente, un soporte médico necesario, entre otras cosas. Algo de esto se está empezando a cumplir, pero es necesario mirar con envidia sana sobre el éxito deportivo de la Universidad de Stanford (California, EE.UU.).

Los estudiantes de Stanford siempre han destacado en las diferentes ediciones de los Juegos Olímpicos. Por ejemplo, en Río 2016 los deportistas universitarios de esta casa de estudios obtuvieron 11 medallas. En la actualidad el soporte deportivo de Stanford está trabajando intensamente para que sus estudiantes obtengan más medallas olímpicas en Tokio 2020.

En el 2017 el programa deportivo de la Universidad Stanford desarrolló 17 disciplinas deportivas, de las 41 que estuvieron en competencia en los Juegos Olímpicos de Rio 2016. Para estas 17 disciplinas contaron con 26 entrenadores de los cuales diez eran exclusivos para varones, doce para damas y 4 para ambos sexos. Cada uno de estos entrenadores contó con alrededor de tres asistentes.

Foto: Franco Sánchez Rodríguez

Estos 26 entrenadores de Stanford son técnicos deportivos, pero también son profesionales en Administración de Negocios, Sociología, Política Pública, Geografía, Comunicaciones, Biología, Historia, Psicología, Ecología, Geología, Ingeniería Civil, Entre otros.  Es curioso que de estos 26 solo cuatro sean profesionales del área de deportes. Una es bachiller en Ciencias del Deporte y Ejercicio; otro en Recreación, Deporte y Turismo; y otros dos tienen maestría en Administración Deportiva.    

En los Juegos Olímpicos de Rio 2016 participaron 10 estudiantes de Stanford. Uno representó a Hong Kong, otro a Suiza y el resto a Estados Unidos. El resultado de esta participación fue siete medallas de oro y cuatro de plata.  A la estudiante Katie Ledecky la denominaron la reina de la natación de estos Juegos Olímpicos por lograr cuatro medallas de oro y una de plata. El entrenador de Stanford de Katie es Greg Meehan. Él es de profesión matemático y fue entrenador de la selección natación de EE.UU. que participó en Río 2016.

Hasta esta parte surgen muchas preguntas sobre el ámbito nacional. Como por ejemplo si el plan de entrenamiento de los universitarios que son selección nacional está adecuado para potenciar su desarrollo deportivo y profesional. O ¿Por qué estos deportistas no tienen en sus universidades a los mejores entrenadores de su Federación? ¿Qué tanto puede afectar a una deportista de alto rendimiento trasladarse con el caótico tráfico limeño a la VIDENA para entrenar y después de dos horas dirigirse a su universidad, para volver luego a la VIDENA? Creo que debemos conocer un poco más de la vida de universitaria medallista olímpica Katie Ledecky para identificar los errores que se están cometiendo con los deportistas nacionales universitarios de alto rendimiento.